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    Alyvar Villamagua:

     

    La pintura: más que una profesión, un agradecimiento a la vida

     

    Por Teresa Mora de Valdivieso

    Iniciamos una charla amena y sencilla con este excepcional artista que ha llenado de orgullo a Loja y al país en general, de modo que abordo esta grata tarea preguntándole algo que para mi -fiel amante de nuestra tierra, de sus ríos, de sus valles y sus montañas- constituye la parte vital desde donde se levanta la estructura del hombre y en este caso del artista.

     

    ¿Cómo ha influido el entorno geográfico, cultural y social en la formación de la personalidad de Alyvar Villamagua y consiguientemente en su formación como artista?

     

    Haber nacido en un espacio rodeado de verdes praderas, elevadas montañas y transparentes cascadas, me ha permitido estar en diálogo constante con la naturaleza, ser testigo de un sol poniente, escuchar el murmullo de los ríos, estar en interacción con la creatividad infinita.

     

    ¿Cómo ha influido la familia en la vida personal y artística de Alyvar Villamagua, tanto en su infancia y juventud, así como ahora en la madurez?

     

    Con una infancia feliz por haberme dado la naturaleza divina unos padres profundamente responsables, con un constante deseo de sembrar e impulsar ideas de fe, esperanza y voluntad para expresar el pensamiento de libertad.

     

    La felicidad es un crecimiento continuo y llega a la juventud buscado siempre metas dignas, con objetivos claros, capaz de continuar en la vida buscando el éxito a través del esfuerzo y la constancia. Siempre se busca el éxito tomando en cuenta que la vida es una travesía de anhelos y utopías; todo esto ha permitido actuar con libertad creativa, estabilidad emocional y vivir la sensación real de libertad y paz interior.

     

    La madurez de mi vida parte de la dimensión de mi juventud, la que me ha permitido encontrarme con ese yo profundo que está más allá del ego y que me ha llevado a una auto reflexión para valorar lo que tengo, lo que soy, lo que sueño y en ese deambular constante internarme en un permanente desafío para salir siempre airoso con el invalorable soporte de mi familia. Mi esposa Gladis, compañera eterna en mi vida; mis queridos hijos Andrés, Alyvar y Saskya; mis hijas políticas y mis nietos, soporte emocional permanente.

     

     

    ¿Cuál es la constante filosofía qué llevan sus obras y cuál es el mensaje intrínseco que usted quiere transmitir a su público?

     

    Todo ser humano tiene un proyecto en la vida, un talento, una aptitud para ofrecer a los demás, en este caso mi expresión plástica es una constante de energía compuesta de tres factores de formación: fe, esperanza y autoestima, que da como resultado el coraje. La obra plástica de Villamagua desea transmitir en su filosofía las vivencias cotidianas que únicamente reflejan la elevación del pensamiento y buscar la esencia de la libertad.

     

    No es lo mismo mirar desde la pradera a la cumbre, que caminar real o imaginariamente a la cumbre, donde se pueden apreciar nuevas dimensiones, sabe que la mayor fuerza no está en lo material, con lo material no se puede gobernar el pensamiento.

     

    El brío, el pensamiento positivo y la fe en sí mismo generan una fuerza que te permite al final de la vida física impulsarte y dejar una estela de tus acciones para encaminarte en la dimensión superior que la llamamos infinito y eternamente pensar llegar allá.

     

    Como un elogio a su obra, alguna vez lo llamaron el heredero de Guayasamín. ¿Qué similitudes o coincidencias cree usted que existen con la obras del gran maestro?

     

    Oswaldo Guayasamín, fue un maestro de talla universal, a quien admiro y creo que la única coincidencia con él sería la disciplina, la constancia por caminar en el mundo de la plástica, vivir y estar presente con el trabajo intenso y ser recordado por siempre.

     

    ¿Cuáles son las aspiraciones en el campo artístico y en lo personal de Alyvar Villamagua?

     

    Pienso que no solo vender cuadros para vivir o pintar bonito sea el objetivo. La principal aspiración está en alcanzar una propuesta, un estilo propio, una temática depurada, formas y colores, que expresan una propia filosofía que estimule a seguir en ascenso permanente y permita a los demás ubicarse en mejores días para lo cual se requiere tener un coraje, una voluntad y una constancia para así poder alcanzar un hito en la cultura e historia de nuestra querida Loja y el país, y estar presente siempre a través de mi obra.

     

    ¿Nos podría contar una anécdota de su vida artística?

     

    En cierta ocasión, el general José Gallardo, ex ministro de Defensa, mi pidió pintar el retrato de un indígena saraguro para ubicarlo en la galería del Ejército en la ciudad de Quito. Contraté a un indígena para que posara, pero resultó sumamente inquieto al ver que hacía un retrato “igualito” sin necesidad de cámara fotográfica. Su comportamiento resultó inseguro y terminante. Me dio un tiempo sumamente corto para retratarlo.

     

    Aunque al final estuvo contento con el retrato, la razón fue que el indígena pensó que yo era compactado con el demonio.

     

    “Hacer arte es elevar el pensamiento al sendero de la libertad”

    A. Villamagua